¿Qué es la estimulación temprana?

 
 
   

Estimulación temprana del desarrollo.
Son aquellas actividades y experiencias que necesita el niño para desarrollar sus habilidades, aprovechando la capacidad de aprendizaje que tiene en la etapa más importante de sus vidas: los primeros 6 años.

Los primeros años de vida son los más importantes ya que es el periodo en que se alcance el máximo desarrollo del cerebro, órgano encargado de funcione superiores como la capacidad de hablar, comprender, razonar, sentir.

Al nacer, el bebé tiene un cerebro que no ha completado aún su maduración, las neuronas que posee y las conexiones que éstas deben realizar son mínimas de tal manera que la organización del trabajo cerebral y sus funciones no están todavía definidas. Así, en los primeros meses, el bebé sólo posee capacidades elementales relacionadas a su supervivencia como son la succión y el llanto; las experiencias, cuidados, caricias, afecto que reciba va a permitir que se establezcan dichas conexiones cerebrales. De estas conexiones dependerá la manera en que los niños piensen, sientan, se comporten y aprendan.

Existen ciertos periodos propicios para el aprendizaje, por ejemplo en los cuatro primeros meses, el cerebro estará mejor preparado para establecer  las conexiones cerebrales encargadas de ver.  Si estas conexiones no se establecen en este periodo, esta capacidad se perderá.

Los investigadores neurólogos, psicólogos y educadores coinciden en que:

  • La educación ha de empezar desde los primeros días de vida del niño, ya que es el momento adecuado para empezar a moldear su futura personalidad.
  • Estimulación temprana no consiste en acelerar el desarrollo, sino en aprovechar plenamente todo el potencial infantil desde el principio.
  • En la temprana edad el niño aprende exclusivamente a través de sus juegos, actividades, el contacto con los objetos. Educarlo quiere decir incitarlo a realizar actividades mediante las cuales pueda aprender algo nuevo y útil.
  • Debe estimulársele y alentársele para que se entregue a la actividad, nunca forzarlo.
  • El juego propicia un ambiente agradable cargado de alegrías, logros y afectos, esto favorece el aprendizaje y hace que el niño eleve su autoestima, y se sienta querido y seguro.

No todos los niños son iguales, y los padres deben tener presente en todo momento, las características individuales de su hijo