Importancia de la psicomotricidad

 
 
   

La psicomotricidad abarca de forma integrada los aspectos psíquicos, motrices y afectivos. Lo psíquico se refiere a lo mental (ideas, razonamiento), lo motriz (cuerpo, movimiento) y lo afectivo (actitudes, emociones).

A través de la psicomotricidad, el niño siente el placer que origina el movimiento, la acción al gatear, caminar, correr, saltar, balancearse, deslizarse, caer, trepar, mejorando la capacidad de control y dominio de su propio cuerpo, y expresando sus emociones, la alegría, los gritos, el contacto con los demás compañeros.

Este control y coordinación de su cuerpo se va adquiriendo a través del movimiento libre, que serán cada vez más precisos y finos, empezará levantado su cabeza en los primeros meses, luego, rodando, girando, gateando, caminando, cogiendo objetos, construyendo torres, pintando y escribiendo, de esta manera, el desarrollo de estas capacidades no solamente es el resultado de la madurez y crecimiento del niño sino  también de las circunstancias ambientales favorables en las que se encuentra y de las actividades motrices que realice cotidianamente.

Desarrolla su lenguaje y su pensamiento cuando interactúa con sus compañeros o padres o cuando busca la manera de llegar a una meta como atravesar un túnel o pasar por un circuito con obstáculos, cuenta las actividades que realizó y las representa a través de un dibujo.

Las experiencias que el niño puede vivenciar en una sala de psicomotricidad favorecen la construcción de su identidad, el autoestima y la expresión de emociones que será determinante para lograr su  equilibrio mental.